Deforestación en tiempos del COVID – 19

Apenas hace un par de días, uno de los titulares que llamó la atención del mundo, se refería al  preocupante incremento que tuvo la deforestación en la amazonia brasilera en el primer trimestre del año; la aterradora cifra del 51%  de aumento en esta práctica, lo cual equivale a la extinción de cerca de 796 kilómetros cuadrados de bosque tropical amazónico, también conocido como el “pulmón del mundo”, nos plantea un cuestionamiento bastante preocupante: si le arrancamos de a poco el pulmón al mundo ¿en qué condiciones se lo entregaremos a las próximas generaciones?, una pregunta que espero invite a la reflexión y a la toma de acción en la praxis cotidiana de cada uno de los lectores.

Se preguntarán por qué esta cifra es preocupante si a lo largo de los tiempos el hombre ha talado árboles para suplir con su madera algunas de sus necesidades básicas.  La respuesta resulta sencilla y tiene que ver con el momento actual por el cual atraviesa la población del planeta, nos encontramos en medio de una emergencia sanitaria provocada por la propagación del COVID – 19, virus que ha cobrado la vida de miles de personas en el mundo y que paradójicamente afecta el sistema respiratorio de los pacientes contagiados, y lo planteo como una paradoja, porque mientras el virus afecta, entre otros órganos, a los pulmones, el hombre ataca con todas sus fuerzas al pulmón de la tierra, al territorio amazónico, aumentando con la tala la contaminación, lo cual, claramente favorece la acción mortal del virus. Habrá quienes piensen que es la ley de la compensación o que el virus apareció como un mecanismo de defensa de la Tierra para frenar las nocivas acciones del hombre, esta será una disyuntiva que no podrá ser demostrada fácilmente pero que si debe invitarnos a pensar en la urgencia de entender que el hombre necesita de la naturaleza y sus recursos, más que ella del hombre y que solo garantizando las mejores condiciones medioambientales, los seres humanos lograremos soportar las actuales y futuras enfermedades.

Para hacer un poco más clara la idea con la cual se finaliza el párrafo anterior, se debe hablar de los beneficios que los árboles aportan a la vida del hombre: son responsables de la producción de oxígeno, hacen parte del hábitat natural de cientos de especies que tienen un papel fundamental dentro de los ecosistemas, protegen las cuencas hidrográficas que garantizan el suministro de agua y son actores vitales en la absorción del carbono que produce la actividad humana; todas estas funciones clave para garantizar la supervivencia del hombre.

Dada su gran importancia, la conservación de los bosques fue uno de los principales temas de la Cumbre del Clima realizada en diciembre del año 2019 en Madrid (España), en ella, Colombia se comprometió a disminuir la cifra de deforestación de 220.000 hectáreas anuales a 155.000 para el año 2022 y a 100.000 para el 2025. Esto significa que desde enero del 2020 y hasta diciembre del 2022 habremos de evitar la tala de un poco más de veintidós millones de árboles o, en su defecto, reemplazar las especies taladas por la misma cantidad de especies nuevas, un propósito pretensioso, pero alcanzable si cada uno de nosotros planta un árbol o si modifica algunos de nuestros hábitos para, de manera indirecta, frenar la tala.

Hábitos por cambiar y acciones por realizar para contribuir con la solución:

  1. Siembra cuando menos un árbol, bien sea en el patio o antejardín de tu casa, en el espacio público (contando con el permiso de las autoridades, por supuesto) o participando en las jornadas de reforestación que propone el Ministerio de Ambiente.
  2. Disminuye el consumo de carne, ya que, entre más demanda de carne haya, más terreno se requiere para la cría de ganado y en consecuencia más árboles se talarán para ampliar la producción.
  3. Si tienes muebles de madera que se encuentren en mal estado, repáralos y reutilízalos, así no tendrás que comprar muebles nuevos protegiendo no solo al medio ambiente sino también las finanzas de tu hogar.
  4. Enséñales a tus familiares y amigos la importancia de cuidar de los árboles y las plantas, así como los beneficios que estos traen.
  5. Recicla el papel que debas emplear en casa o en la oficina, una vez usado por ambas caras no lo arrojes a la cesta de la basura, guárdalo y entrégalo al reciclador de tu zona o a los programas de reciclaje que tengan en tu lugar de estudio, o en el de tus hijos, esto aplica también para periódico y cartón.

Si todos llevamos a cabo estas cinco acciones y las enseñamos a otros, lograremos grandes cambios y favoreceremos un mejor ambiente para todos.

Alba Lucia Suárez. Lic. Educación Preescolar.