Los daños ambientales pueden evitarse si actuamos a tiempo

Los habitantes de Bogotá despertamos hoy con la noticia del deslizamiento de toneladas de residuos al interior del relleno sanitario Doña Juana que es el lugar de disposición final de la “basura” de cerca de ocho millones de capitalinos. Esta situación es preocupante y hace recordar que esta escena ya se había vivido en 1997 cuando un millón doscientas mil toneladas de desechos se derrumbaron, afectando a miles de bogotanos, especialmente a los habitantes del sur de la ciudad que por su cercanía con el predio en el que funciona el relleno, padecieron con mayor inclemencia las consecuencias de esta situación.

Hoy, 23 años después, ese enemigo silencioso, vuelve a hacernos notar su presencia, y no pudo elegir peor momento que este, cuando como país enfrentamos a una de las pandemias más grandes que muchos de nosotros hayamos conocido. Bogotá hasta ayer 28 de abril, contaba con 2.408 casos de infectados por COVID – 19 de los 5949 contagios en el territorio nacional, es decir que el 40% de los casos diagnosticados como positivos están aquí, y es lógico ya que por ser la capital alberga la mayor cantidad de habitantes y es la puerta de entrada y salida de cientos de personas tanto del interior como de fuera del país. Lo ocurrido en la noche de ayer en el relleno sanitario, es otro balde de agua fría para la ciudad y sus habitantes ya que representa una catástrofe ambiental importante. Al removerse estos residuos la calidad del aire y la salud de los bogotanos se verá afectada considerablemente, los olores y gases que emanan de estos desechos afectarán de forma importante las vías y órganos respiratorios, los cuales también son blanco del COVID – 19, esto significa que estaremos doblemente expuestos.

Este derrumbe no solo tiene afectaciones a la salud sino también económicas, puesto que se vendrán miles de demandas para la administración distrital que tendrá que asumir en algunos años pagos millonarios por lo ocurrido. Por la catástrofe ambiental de 1997 se presentaron 631.000 demandas de afectados por el derrumbe, algunas de estas fueron desestimadas en el proceso y al final solo prosperaron 69,972. Hace pocos días se conoció el resultado del proceso que indica que el distrito debe indemnizar a 1.472 personas con sumas que van desde 1.232.000 pesos hasta 3.696.000 dependiendo de qué tan cerca del relleno habitaban en ese momento, los demás afectados deberán continuar esperando a que se les resuelva su situación.

Hoy se alzan las voces de muchos personajes tanto de la vida pública y política del país como de personas del común asignando culpas a las anteriores administraciones, a la corrupción, al operador del relleno y hasta a la actual alcaldesa porque Doña Juana no era prioridad en sus propuesta de campaña y seguramente cada uno de los aquí mencionados tendrá algo de responsabilidad, pero este es momento de asumir responsabilidades más que de señalar culpables, son tan responsables ellos como cada uno de nosotros en calidad de  ciudadanos, si fuéramos conscientes de la importancia que tiene el adecuado manejo de residuos desde la fuente, es decir desde nuestros hogares, sitios de trabajo, de estudio y de recreación, esto no estaría ocurriendo. Si entendiéramos que del 100% de los residuos que producimos a diario, entre el 70% y 80% puede reutilizarse, no saturaríamos el relleno sanitario y otro sería el resultado.

Se estima que en promedio un habitante de Bogotá produce en un kilo de desechos al día, con lo cual se están depositando poco más de siete mil toneladas de desechos por día en el relleno. Si empezamos a reducir el consumo, hacer una adecuada separación en la fuente, reparar, reutilizar y reciclar, podremos disminuir de manera significativa esta cifra y el problema que esta representa, evitando que en algunos años se repita la historia.

Recuerda que de los desechos que produces en casa que puedes reutilizar y reciclar son: los muebles de madera y metal, los electrodomésticos, celulares, tablets y computadores, la ropa que ya no usas, los envases y botellas de plástico y cartón, el papel de impresiones, cuadernos usados, libros, agendas, recibos de servicios públicos, periódico y revistas, latas de bebidas, botellas de vidrio, metales, las cubetas de los huevos y los plásticos en general.

Si no envías estos materiales al relleno sanitario, harás parte de la solución y no del problema ¿te animas?

Alba Lucia Suárez Lic. Educación Preescolar